El orden reina en Barcelona

“¡El orden reina en Varsovia!”, “¡El orden reina en París!”, “¡El orden reina en Berlín!”, esto es lo que proclaman los guardianes del “orden” cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial. Y esos eufóricos “vencedores” no se percatan de que un “orden” que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin. (…) Aún en medio de la lucha, en medio del clamor de victoria de la contrarrevolución, han de hacer los proletarios revolucionarios el balance de lo acontecido, han de medir los acontecimientos y sus resultados según la gran medida de la historia. La revolución no tiene tiempo que perder, la revolución sigue avanzando hacia sus grandes metas aún por encima de las tumbas abiertas, por encima de las “victorias” y de las “derrotas”. La primera tarea de los combatientes por el socialismo internacional es seguir con lucidez sus líneas de fuerza, sus caminos. (Rosa Luxemburgo, “El orden reina en Berlín”, escrito el día anterior a su muerte)

Los silbidos y piquetes informativos que daban inicio a la huelga general, empezaron su actividad a las once horas del día 28 en puntos estratégicos de Barcelona, tales como SEAT, MercaBarna o Gràcia. Incluso momentáneamente, los estudiantes que ocuparon la Facultad de Física, lograron cortar la Diagonal, arteria principal de Barcelona.

Decenas de miles de trabajadores, han salido hoy a la calle en protesta contra los recortes sociales, y en oposición a la contrarreforma laboral. Desde primera hora de la mañana, las masas se han concentrado en Plaza Cataluña, concretamente en el edificio convertido en símbolo de la huelga, el antiguo Banco Español de Crédito, okupado desde el pasado sábado, y reconvertido en un local autogestionado para organizar movilizaciones y asambleas preparatorias para afrontar la jornada de huelga.

Los comités de barrio, tras movilizarse en sus respectivos vecindarios, han bajado hasta el punto de reunión que se concretó para empezar el piquete unitario alternativo a los sindicatos institucionales. Unas 5.000 personas, cifra que superó ampliamente a la concentración matinal hecha por UGT y CCOO, se reunieron en el corazón de la capital catalana. Ahí se citaron diferentes colectivos sociales y todo tipo de organizaciones de clase, que fueron acompañadas por los minoritarios pero combativos CGT y CNT, entre otros.

La rabia y tensión acumuladas podían respirarse en el ambiente. Toda clase de individuos, sin distinción alguna de género, origen o etnia, formaban un solo cuerpo. A medida que la gente se acumulaba y se organizaba para manifestarse pacíficamente, tal y como se acordó en la asamblea general del pasado día 27, paralelamente lo hacían las fuerzas policiales. El aparato represor del estado ha mostrado un gran interés en la huelga, concretamente en su fracaso absoluto, a través de una elevadísima represión con altas dosis de violencia.

Los antidisturbios han bloqueado la ruta que en un principio se iba a seguir mediante un cordón con agentes armados y furgonetas, con lo cual se ha intentado buscar un recorrido alternativo, y no buscar la confrontación directa. De camino, la manifestación se ha cruzado con la institucional de UGT y CCOO, a la cual se ha increpado durante varios minutos antes de seguir la marcha. Acto seguido, al reemprenderla, se han vuelto a divisar antidisturbios formando otro cordón policial con tal de detener la manifestación. En ese momento, la impotencia de no poder ir libremente por la ciudad ha desatado la rabia del pueblo. Una movilización que se acordó como pacífica y de carácter informativo, se ha convertido en disturbios y desobediencia civil. Los mossos, por su parte, respondieron a tales acciones con la violencia y agresividad que les caracteriza. Más de medio millar de agentes antidisturbios, sin contar la policía secreta, hizo acto de presencia, junto con furgonetas policiales que buscaron a cada rato separar a los manifestantes, mientras éstos formaban combativas e improvisadas barricadas con todo tipo de mobiliario urbano, entre los cuales destaca un coche de policía, que ha sido fotografiado desde mil ángulos distintos por la prensa, con tal de hacernos creer que se quemó más de uno. La resistencia contra la policía fue dura, aunque los agentes actuaron con fuerte contundencia. Después de variar la ruta prevista un par de veces, se decidió volver al Banco de Crédito para seguir, después de comer, con las movilizaciones.

La autogestión, unos cuantos años después de 1936, pero en el mismo sitio, volvió a mostrarse en todo su esplendor. Se repartieron bocadillos a los manifestantes de forma gratuita, y se acordó volver a intentar otra manifestación. Antes de dar tiempo a organizar la cantidad de personas que se concentraban en Plaza Cataluña, más de 6.000, los mossos volvieron a hacer acto de presencia, desalojando de forma violenta y sin orden judicial, el edificio okupado. Más de 200 antidisturbios separaron en cuatro bloques a los huelguistas, que, durante más de una hora, contemplaron impotentes el estado policial en su máximo esplendor, privando a la gente de circular libremente por la calle, y con detenciones arbitrarias incluidas.

Aún así, al pasar el tiempo, la gran mayoría de los que protestaban, un número cada vez mayor, acabó yendo rumbo a donde estaba concretada la manifestación de la tarde. La fuerza del pueblo ha vuelto a concentrarse en un solo punto, y se han producido graves disturbios que han cortado unas cinco calles, que se han convertido en un campo de batalla improvisado entre huelguistas y policías. Un clima de guerra civil entre capital y trabajo se podía sentir en Barcelona, se pudo palpar en la rabia de su gente. La policía, armada con bolas de goma y porras, reprimía al pueblo en huelga. Esos incidentes desencadenaron otra lucha entre trabajadores y mercenarios, los cuales formaron una cadena policial ante la Bolsa de Barcelona, y El Corte Inglés. Ya se sabe que los perros suelen defender las pertenencias de su amo.

En esos disturbios, un elevado número de periodistas estuvo presente, y pudo grabar y presenciar de primera mano las prácticas represivas y autoritarias de los mossos d’esquadra, pero se contentó filmando acciones aisladas de quema de contenedores y papeleras, conscientes de su tendenciosa manipulación informativa. Esas protestas cesaron temporalmente al verse interferidas por la gran manifestación que recorrió el centro de Barcelona y aplegó a más de 400.000 personas, aunque se reanudaron parcialmente en las calles paralelas a Passeig de Gràcia, donde se levantaron barricadas y hubo lucha callejera entre huelguistas y policía, con una presencia muy destacable de la CNT.

La maquinaria de la prensa del capital ya está haciendo su trabajo. Los manifestantes ya no son gente de todo tipo de asociaciones y colectivos, son antisistema. Los manifestantes ya no son más de 5.000, son pocos centenares. Los manifestantes ya no sufren la represión de los mossos, sino que incitan a la violencia. Al capital le queda poco de vida, está agonizando. La huelga es solamente el primer paso para darle muerte.

“¡El orden reina en Berlín! ¡Estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro orden está levantado sobre arena. La revolución se erguirá mañana con su victoria y el terror asomará en vuestros rostros al oírle anunciar con todas sus trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo seré!” (Rosa Luxemburgo, “El orden reina en Berlín”)

 DCI-OML

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