De la HUELGA GENERAL al OTOÑO CALIENTE de 2010

Crónica de la Asamblea Pública Unitaria celebrada en Sevilla por la Huelga General

DE LA HUELGA GENERAL AL OTOÑO CALIENTE DE 2010

Con una asistencia importante, entre 150 y 200 personas, se celebró ayer 15 la asamblea organizada por el Foro Social de Sevilla en un un espacio público tan emblemático como la principal plaza de la ciudad, Plaza Nueva, frente al ayuntamiento. Fallos en la megafonía retrasaron el inicio casi 45’, con alguna merma de presencia inicial.

Pensada con el propósito de estrechar lazos entre los activistas y militantes de distintas organizaciones de izquierdas de cara a la Huelga General del 29 y, sobre todo, para impulsar las luchas, como momento de inicio y no de final de nada (frente a la simplista tesis del “fracaso” de la negociación entre sindicatos institucionales, gobierno y patronal, sobre la reforma laboral). Como principio de un ciclo de fuertes movilizaciones en la huelga misma y a posteriori.

Se sucedieron las intervenciones de la CGT, el SAT, Corriente Roja, En Lucha y otras organizaciones, así como de trabajadores y trabajadoras que habían protagonizado luchas recientes.

La intervención de nuestro camarada José Maria Delgado, portavoz del Foro Social de Sevilla y militante de Democracia Comunista Internacional (Organización Marxista Luxemburguista) es exponente fiel del clima vivido en la asamblea, de los objetivos a medio plazo de los movimientos sociales y sindicatos alternativos, así como de los retos a superar en las próximas movilizaciones.

INTERVENCIÓN DE JM DELGADO

“Buenas tardes, compañeras y compañeros:

Me toca dirigiros la palabra en representación del Foro Social de Sevilla. A su vez soy también afiliado al SOV de CGT.

Como alguno sabeis el Foro Social ha promovido esta Asamblea a iniciativa de distintos colectivos y sindicatos alternativos. Nosotros, con nuestros escasos medios, pero con la claridad y transparencia democrática probada en más de 9 años de existencia, nos hemos puesto a disposición de los convocantes de este acto, convencidos y persuadidos de los presupuestos que la justifican: la voluntad de impulsar resueltamente la HG del 29.

Para  “nosotros” el 29-S no es el fin de nada ni el fracaso de una negociación, sino el comienzo de un “otoño caliente”, que se verá necesariamente replicado en las negociaciones de los proximos convenios colectivos. La necesidad de responder a esta bárbara ofensiva patronal y del gobierno que la representa, hasta a los mayoritarios obligará a impulsar y radicalizar esas luchas.

Las asambleas de trabajadores, la presente y las que desde aquí se propugnan, están en relación directa a la vez con la necesidad de defender el empoderamiento de los trabajadores concernidos en las negociaciones de convenios y luchas abiertas, como con la obligación de los minoritarios combativos, CGT, CNT, SO, SAT, etc, de estar presentes a través de estas asambleas en todas las negociaciones.

Todos los presentes estamos en contra de la Reforma Laboral impulsada por el gobierno, como igualmente estamos contra los recortes del gasto público o tijeretazo que ha supuesto la congelación de las pensiones, la rebaja de salarios en un 5% a los funcionarios y la congelación del gasto público en un total de 50.000 millones de €. Todo ello el gobierno ZP lo vendió al principio como presiones impuestas por la UE, por Trichet – el presidente del BCE – con el apoyo del FMI, la OCDE, etc. Medidas – se nos dijo – necesarias ante los ataques especulativos que estaba sufriendo la deuda pública española que al inicio del verano batió nuevos récords por encima incluso de los 230 puntos básicos. Y además el pánico o pseudopánico de las autoridades monetarias, UE, etc., apuntaba claramente a que a través de la deuda española se estaba especulando con hacer caer el euro.  Ante esto a los tenedores de deuda española, a los bancos alemanes, franceses, chinos, a los mismos bancos españoles, solo les interesan las garantías de poder cobrarla con sus intereses (altísimos), y les trae sin cuidado que los recortes de gastos impidan la recuperación de la economía.

Avergonzado brevemente de aparecer ante los ciudadanos y trabajadores españoles como testaferro y correveidiles de los grandes tenedores de deuda pública española, ¡del Capital mundial para ser más claros! este gobierno del PSOE y ZP – el más agresivo contra la clase obrera en más de treinta años de supuesta democracia – tardó bien poco en abrazarse a la bandera – como suele decirse – y vendernos la burra de que se trataba de impedir males mayores, el crash financiero. Y que, por tanto, sus recortes y a continuación la reforma eran “por nuestro propio bien”. ¡Un acto de responsabilidad social, vamos! Nunca las medias verdades fueron más rentables. Jamás la ocultación de los hechos económicos que llevaron a esta situación ha sido más útil.

En efecto, la crisis es internacional. Pero a su vez es específicamente española: la consecuencia de la burbuja financiero-inmobiliaria es el endeudamiento inasumible de una generación de trabajadores, forzados a servir de esclavos de los bancos. Y viendo muchos cómo les embargan su vivienda, con el permiso del gobierno. 

La huelga, convocada por quien puede, en su ejercicio es pagada -con el descuento del salario del día, además del riesgo para el puesto de trabajo que en no pocos lugares comporta- por los trabajadores. Es por tanto “propiedad” de los trabajadores que la hacen. 

La diferencia aparente entre los convocantes mayoritarios, los institucionales CCOO-UGT, y todas las entidades a su izquierda que la apoyan radica, básicamente, en que hoy cuando la cosa no tiene visos más que de empeorar, se hace necesario refundar el Movimiento Obrero. Y ello desde un sindicalismo que no solo luche por mantener los derechos que aún nos quedan, sino por recobrar los perdidos en los últimos años y aumentarlos. Un Movimiento Obrero desde la base, donde sean los trabajadores implicados los que decidan en todo momento. Un sindicalismo preocupado de mejorar la correlación de fuerzas de la clase obrera y no de mantenerse como empresa de servicios. Un sindicalismo ajeno a la concertación social, que luche por obtener derechos y mejoras, y con una aspiración insobornable por una sociedad más justa. Un sindicalismo asambleario, unitario y democrático ajeno al sectarismo y a la competición estéril.

¡VIVA LA HUELGA GENERAL! ¡VIVA LA HUELGA GENERAL! “

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